Luis tomó a Marina del mentón y la observó detenidamente desde distintos ángulos.
Marina, un poco impaciente le dijo:
—¿Puedes soltarme? Esto es acoso laboral.
Luis la soltó de inmediato y comentó:
—No me esperaba que fueras tan... obsesivamente irritable.
Su exmarido la ignoraba por completo, y ella seguía insistiendo con la comida. ¿Qué más podía ser si no estaba obsesionada con el amor?
Marina respiró muy hondo, sonrió con gran ironía y le entregó los documentos:
—Sí, soy así. La reunión es a