Habían pasado ocho meses desde el accidente.
Desde que Marina despertó, no solo había perdido la memoria, sino que además había perdido su personalidad en lo absoluto había cambiado radicalmente su temperamento.
Antes era fría, madura y muy seductora. Ahora, en cambio, era pura pasión, con un carácter ardiente como un chile picante.
—¿Vas a salir, Marina? —preguntó Yolanda, quien se había mudado con ella para cuidarla a tiempo completo.
Desde su despertar, Marina no recordaba ni a Yolanda y much