Esa misma noche, Baltasar salió del trabajo y, como era de esperarse, invitó a sus padres a cenar. Después de la comida, al llegar a casa, Regina, mirándolo con una mezcla de orgullo y asombro, le dejó en claro el verdadero motivo de su visita.
—Aparte de conocer a tu novia, si se puede, también nos gustaría conocer a sus padres.
Baltasar, sin dudarlo ni un solo segundo, dijo.
—De acuerdo, le aviso a Yulia esta noche. Mañana la traigo para que se conozcan.
Al ver lo decidido que estaba su hijo,