Este golpe fue devastador para Regina. Su hijo, tan brillante, siempre tan refinado... ¿Cómo pudo haberse enamorado de una mujer tan... rellenita como esta?
Justo cuando Regina no podía creer que la mujer que se le acercaba fuera la novia de su hijo, Baltasar, quien ya la había visto, caminó directo hacia ella con una sonrisa amable y llena de afecto.
Regina, completamente desconcertada, no sabía ni qué decir. Solo se quedó en silencio, observando sorprendida cómo su hijo tomaba la mano de Yulia