Diego vio el mensaje y maldijo entre dientes: [¡De veras q qué hombre más inútil!]
Víctor soltó una risa sarcástica: [Sí, soy un verdadero inútil.]
Al final, estaba claro que los dos estaban igual de frustrados.
Mientras los hombres se lanzaban como locos dardos venenosos, las mujeres estaban en total armonía, como siempre, todo era amor y paz entre ellas.
Margarita, al enterarse de que Yolanda iba a regresar, se metió entusiasta de lleno en el plan: [¡Yo también regreso!]
Marina, algo divertida