Cuando Marina despertó esa noche, se dio cuenta de que Diego ya no estaba a su lado. Soltó un perezoso bostezo, se destapó y se levantó de la cama, caminando fuera del dormitorio. Buscó por la casa hasta que por fin lo encontró en la oficina.
—¿Mi amor, por qué no estás durmiendo a esta hora?
Marina se acercó al escritorio, se puso a su lado y le apoyó una mano en el hombro. Se inclinó un poco y empezó a curiosear las fotos que estaban en la computadora.
—¿Fotos de Baltasar con Daniela? ¿Lo está