Al mediodía, Yulia llevó los regalos al Grupo Yulia.
No hizo que Ricardo bajara a recibirla, porque por ahora solo era una asistente más. Ricardo ya había avisado en la recepción.
Después de registrarse con el guardia de seguridad, Yulia entró al edificio y se dirigió hacia el área de recepción.
—Hola, soy Lola, vengo a dejarle algo a Ricardo.
Siempre usaba el nombre de Lola afuera. La recepcionista, al escuchar su voz, se imaginó a una joven delicada y bonita.
Pero cuando levantó la vista y vio