Al día siguiente en horas de la mañana, los niños del pueblo estaban muy emocionados, todos reunidos frente a la casa del alcalde, esperando ansiosos su turno para recibir los regalos.
Las cajas con los obsequios estaban amontonadas junto a la puerta, y los niños no podían dejar de mirarlas con grandes ansias.
Los regalos que Rufino y su grupo trajeron eran juguetes, muñecas y útiles escolares. Cuando los niños comenzaron a recibir sus regalos, todos se pusieron felices, sus caritas brillaban de