Rufino sonrió y dijo:
—La verdad, conocemos a un empresario que siempre ha estado involucrado en proyectos de caridad. Él podría estar dispuesto a financiar la construcción de una escuela primaria, para que los niños del pueblo puedan estudiar sin tener que caminar tan lejos.
Al escuchar esto, los ojos del alcalde brillaron de emoción.
—¡Eso sería realmente increíble! Así los niños ya no tendrían que caminar tanto todos los días, y, además, tendrían un lugar más cómodo para estudiar.
Lo de la es