Marina estaba en el asiento trasero del auto, fingiendo estar inconsciente. No tenía idea de a dónde la llevaban, pero escuchaba atentamente la conversación de los dos en el auto y no podía evitar reírse por dentro.
—Esta noche fue fácil —dijo una voz masculina, con tono lascivo—. Escuché que esta mujer tiene mucha plata. Qué lástima que la tengan que matar.
—Lo principal ahora es hacer el trabajo, después, cuando tengamos el dinero, puedes buscar todas las mujeres que quieras —respondió la voz