Después de que Yolanda se fue, Marina se puso a trabajar en algunos asuntos pendientes. Mientras lo hacía, se quedó pensativa, tratando de entender qué querían con todo esto.
Realmente no le encontraba mucho sentido, así que levantó la mirada y le preguntó curiosa a Diego:
—Diego, ¿por qué crees que quieren vender las acciones de la empresa?
Diego, siempre tranquilo y algo distante cuando se trataba de los Zárate, respondió con calma:
—No importa por qué lo hagan. Puedes comprarlas al precio del