Enrique y su grupo entraron a paso firme al hospital con una expresión de confianza y satisfacción.
Durante el camino, ya habían escuchado los rumores sobre el terrible conflicto entre Marina y su madre, Luna.
Enrique sonrió con cierto aire de superioridad.
—Pensaba que todavía podría contar con el Grupo Cabello como una salida, pero parece que no.
Guillermo comentó con una sonrisa socarrona.
—No esperaba que Luna fuera tan... supersticiosa.
Su tono reflejaba una mezcla de sorpresa y burla.
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