—Señora, el presidente del Grupo Cabello está abajo, quiere verla.
Marina apretó los labios, algo confundida. ¿Qué querría Matías de ella?
—Que suba, por favor.
Fernando obedeció y bajó a recibir a Matías.
Unos minutos después, Matías entró en la oficina de Marina.
Ella lo miró de arriba a abajo, con cara seria, y dijo:
—Siéntese, señor Matías.
Matías, sin dar demasiadas vueltas, se dejó caer pesadamente en el sofá y, directo al grano, comenzó:
—Marina, anoche, a medianoche, Luna fue ingresada e