—Sí, vamos —Marina aceleró el paso, tratando en ese instante de olvidarse del encuentro inesperado con Diego.
Diego la observó alejarse, con la cabeza baja, tratando de esconder la profunda tristeza y el anhelo que le invadían. Después, subió apresurado al auto.
No había pensado demasiado en ir a ese lugar, simplemente fue, sin imaginar que se encontraría justo con Marina.
La Mesa Secreta tenía una decoración vibrante, llena de color y vida. Un lugar con un estilo único.
Marina y Ricardo se sent