Los ojitos de la niña, que antes eran muy claros, pronto se pusieron como perdidos y confundidos.
Claudia salió del baño con Yulia en brazos.
Justo en ese preciso momento, la puerta del baño de al lado se abrió y salió una niña pequeña. Era Lidia.
Lidia, inclinando un poco la cabeza, miró con cierta curiosidad a Yulia, que estaba en brazos de Claudia.
Al ver que no quedaba nadie más en el baño, Claudia rápidamente pensó en algo.
Se agachó un poco y, en voz baja, le dijo a Lidia:
—Eres Lidia, ¿ve