Claudia lo comprendió y comentó con una sonrisa tranquila:
—Sí, aunque la compatibilidad que muestra el tarot es un buen augurio, al final lo que realmente importa es si hay o no una conexión real entre ellos.
Martina, al escuchar eso, sonrió con timidez y, en voz baja, dijo:
—¡Mamá, por favor! Ya basta de decir esas cosas, me da mucha vergüenza.
Ana le dio una palmadita en la mano en ese momento y sonrió con cariño.
—Está bien, no diré más.
Claudia soltó una risita suave.
—Martina es una joven