Yolanda se dio la vuelta sin ni siquiera mirar a Víctor.
—Voy a ver a Marina.
Había visto las noticias, y solo pensaba en los comentarios burlones y sarcásticos, además en los videos que circulaban sobre Marina, lo que le daban ganas de explotar.
¡Realmente, Marina no necesitaba ser presidenta de nada!
Víctor cerró la laptop con un golpe, se acercó y se sentó junto a ella, inclinándose suavemente hacia su oído.
—Levántate a comer algo y después te vas.
Sus labios fríos rozaron su delicado cuello