Los accionistas comenzaron a salir de la sala de juntas uno por uno.
Mateo y los demás miembros de la familia Zárate se lanzaron miradas de satisfacción y sonrisas cómplices mientras se dirigían directo hacia la salida.
Marina, por su parte, mantenía el rostro serio, pero tan pronto como se quedó sola con Fernando, no pudo evitar soltar una sonrisa ligeramente burlona.
Se dejó caer en su silla, relajada, y con tono bastante despreocupado dijo:
—Fernando, creo que es hora de que te tomes unas vac