Marina decidió no contestar la llamada y se hizo la que no la había visto.
Diego, sin insistir, se encogió de hombros y dijo:
—Es nuestro turno para el bungee. Vamos a prepararnos.
Marina iba a guardar el celular cuando, de nuevo, apareció la llamada de Luna. Sin pensarlo dos veces, la ignoró por completo.
Ambos se pusieron los arneses de seguridad y se plantaron justo en la plataforma mientras el personal realizaba la última revisión.
—¿Listos?
—¡Listos!
Marina miró con cariño a Diego, y sin ne