—¡Se parece muchísimo! —exclamó Nerea, mirando la foto en el celular con asombro—. ¿De qué familia es ella?
Nerea, con su cabello completamente blanco y una sonrisa tierna, observaba atenta la imagen con evidente curiosidad.
Cuando mencionaron a Marina, Luna no mostró mucho interés en hablar de ella. Se acomodó de manera elegante en el sofá, con una sonrisa algo asombrada.
Eduardo, como yerno, no pudo mantenerse tan indiferente. Respondió con formalidad:
—Es la esposa del hijo de la familia Zára