Mientras hablaba con Marina por el celular, Yolanda escuchó que tocaban a la puerta de su habitación.
—Marina, espera un momento, alguien está aquí. Voy a abrir.
Abrió la puerta y se encontró con Leticia.
—Yolanda, tus padres están en la sala, esperándote —dijo Leticia con una suave sonrisa.
—Muchas gracias —contestó Yolanda disgustada—. ¿Quién les permitió entrar?
Leticia le devolvió una sonrisa cordial antes de retirarse en silencio.
—Voy a bajar un momento, mis padres llegaron —le dijo Yoland