Diego tenía un físico imponente, con abdominales bien marcados. Marina no pudo evitar lanzarle algunas miradas furtivas, fascinada por su masculina presencia.
Él se acercó a la cama, apoyando ambas manos sobre el colchón y acercándose a ella con una intensidad que electrizaba el ambiente.
—Hay algo bastante importante que debo decirte —murmuró con voz grave.
—¿Qué pasa ahora? —preguntó Marina, algo desconcertada.
—Hace aproximadamente un año, estuve en un hotel y pasé la noche con una mujer.
—¿Q