El guardaespaldas con seriedad le explicó la situación.
—Esta mañana, a las seis, la señorita Blanca salió con su madre para preparar un caldo. Estuvimos aguardando atento en la planta baja y, alrededor de las siete, no las vimos bajar. Calculamos el tiempo que debería haberles tomado y decidimos hacer la llamada para preguntar.
Su tono denotaba un alto nivel de alerta; era algo inquietante que, estando en casa, hubieran desaparecido de repente.
—Quizás todavía se encuentren en alguna habitación