Camilo, con una expresión impasible, miró su reloj y, disculpándose, se dirigió a Diego.
—Tengo que ir a recoger a mi prometida, así que me retiro.
Su visita se había limitado a entregar el pen drive.
—¿Quién es ese tal Nicolás? —Una vez que Camilo se marchó, Marina tomó el pen drive de la mesa, intrigada.
—Es mi archienemigo, un verdadero lunático. ¿Conoces a la familia Zárate de Estelaria? —respondió Diego, reflexionando.
Mientras tanto, Camilo subió a su auto con el rostro serio; una sombra o