Diego de inmediato tomó la toalla que le pasó Daniel y se limpió la sangre de los puños con tranquilidad.
Rafael yacía en el suelo, casi inconsciente.
Las provocaciones de Rafael hacia Enzo habían cruzado en realidad una línea para Diego, pues estaba en juego la vida de Marina.
Si no fuera porque aún respiraba, cualquiera podría pensar que estaba muerto.
Enzo, con los ojos desmesuradamente abiertos y temblando, observaba a Diego, quien se acercó con una actitud bastante dominante.
Al intenta