Capítulo 55

Cuando abrió los ojos vio el rostro de Sergio sobre el suyo. ¿Cuánto tiempo llevaba así, mirándola?

—Me he dormido.

—Sí, llevas una hora como catatónica.

—¿Tú también has dormido?

—No, yo llevo una hora como catatónico, mirándote.

La acarició con ternura.

—¿Cómo te sientes?

—De maravilla… —lo besó—. Aunque un poco flojucha. Me has dejado sin fuerzas.

—Me alegro, ése era mi propósito. ¿Sabes lo que necesitas? ¡Calorías! Voy a preparar algo de comer —se levantó de un salto. Estaba desnudo y Laura
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP