—Tienes una casa muy bonita —Sergio estaba parado en la entrada contemplando el enorme salón, con tres balcones—. Es muy grande.
—Sí. Tenía tres dormitorios, pero nosotros preferíamos habitaciones grandes y tiramos tabiques. No veas qué lío montamos… Hicimos una gran reforma. Ahora sólo tiene un dormitorio —Laura paseó la mirada por el enorme salón—. Me encanta esta casa. Pero, si he de decirte la verdad, me siento un poco sola aquí. Tiene demasiados recuerdos para mí.
—¿Vivías con alguien?
—Sí