Meneo la cabeza. Lo de «una nueva vida, una nueva Nikki» no se aplica cuando se trata de desnudarse ante Damien Stark.
—Ese es un jardín que no tengo intención de pisar —le digo con firmeza—. Lo de la limusina ha sido increíble, pero ha funcionado según mis condiciones. En persona yo no sería más que una muesca más en el cabezal de su cama. Ya sé que eso es lo que te gusta, pero a mí no me va.
—Vale, ahí me has pillado, pero todo lo demás son chorradas.
—¿Qué?
—Dices que no quieres que te ponga