- Isa , vamos a comer a tu restaurante¿sí?
- Pues claro que sí, lo que mi niña desee---contesté sonriendo. Desde que mi niña llegó, no dejé de sonreír. Ella es mi alegría y por lo visto la de Felipe también porque desde hace una semana , se ve más feliz que nunca. Miré hacía el despacho de mi marido y los vi salir por la puerta del mismo. Tan felices , como si fueran padre e hija--- sonreí. Parecíamos una familia de verdad, por la calle la gente nos miraba con una sonrisa en los labios.
Lleg