Mi mente divagaba mientras mi mirada se desviaba hacia el tráfico de afuera. De repente, el sonido de mi teléfono sonando me devolvió a la realidad.
-¡Diga!---demandé en voz alta. Silencio. Luego una risita se escuchó del otro lado de la línea. Me ponía muy nerviosa recibir esas llamadas, ya iban meses desde que, no sé quién, me llamaba para mantenerse en silencio. Colgué sin más. Resoplé con pesar mientras pasaba mis manos por la cara. Cerré los ojos y un pensamiento fugaz de quien podría ser