Pasaron meses en los que nos entregamos como locos uno al otro. Delante de los demás eramos la pareja más feliz del mundo y la verdad es que me sentía tan dichosa. Daniela y David nos acompañaba muy a menudo a cenar y la mayoría de los fines de semana los pasábamos juntos en diferentes actividades. Nicole se mantenía en la sombra como una ladrona aunque yo sabía que planeaba algo que no me iba a gustar ni lo más mínimo; y eso se lo había dicho a mi amiga. En ocasiones, Dani me llamó paranoia