Capitulo 133: Un Amor Para Siempre.
El olor a pintura fresca y a jardín recién regado era el mejor recordatorio de que la tormenta finalmente había quedado atrás. Dos semanas después de que a Diego le dieran el alta en el hospital, y con el cabestrillo ya guardado en el clóset, nos mudamos oficialmente a nuestra nueva casa.
Era un lugar hermoso, tal como él me lo había descrito: espacioso, inundado de luz natural y con un enorme patio trasero lleno de árboles donde Alejandro, que ya gateaba e intentaba ponerse de pie apoyándose