No fue posible quedar embarazada tras una sola vez.
Al llegar a la oficina y finalizar la reunión, ya era casi de noche. Vine en el auto de Olaia.
Estaba a punto de tomar un taxi de regreso al hospital.
Olaia se ofreció a llevarme, y la miré de reojo, bromeando: —Te vi enviando mensajes a José durante la reunión. No quiero interrumpir su... progreso.
Olaia sonrió, radiante: —¿Ah, ahora también espías?
—Vaya, vi tu celular por accidente.
Sonreí, algo avergonzada.
Durante la reunión, ella estaba e