—Leila...
Marc habló con hesitación, como si estuviera pensando en algo.
Leila no se atrevió a mirar aquellos ojos oscuros, temiendo traicionarse. Solo escuchó la risa fría de Marc y su pregunta incisiva: —¿Quién te envió?
Marc podía deducir que alguien que había tenido contacto con él tenía intenciones.
Conocer sus preferencias era fundamental: nada es gratis en este mundo.
Leila no esperaba que él fuera tan astuto, capaz de descubrir su intención de inmediato. Su rostro palideció y, tras respi