Me sorprendí: —¿Tan pronto? ¿Cuándo llegaste a Ciudad Porcelana?
—Esta tarde —respondió Enzo con una sonrisa.
—¿Prefieres cenar fuera o en casa? ¿Quieres que lleve algo?
—Espera un momento.
Aparté el celular y le pregunté a Dieguito en voz baja: —Cariño, ¿quieres cenar en casa o salir?
—¡Quiero comer lo que cocines!
Respondió sin pensar, pero enseguida añadió: —Eh, mejor no, no quiero salir. ¿Podemos pedir algo? ¡Dieguito invita!
Me reí y volví al celular: —Enzo, no traigas nada, solo ven tú.
En