Su mirada se suavizó un poco: —¿Y tú? ¿Cómo estás manejando tu depresión?
—Ya dejé los medicamentos.
Sonreí ligeramente: —Un amigo me consiguió un especialista en Solara. Llevo dos años en tratamiento y me ha ido bastante bien.
Al menos, ya no me invadía el pánico, no temblaba ni pensaba en suicidarme al recordar el pasado o ver a las personas de entonces.
Incluso aquella noche, cuando volví a la Ciudad de Perla y me topé inesperadamente con Marc en el hotel, dormí bastante bien.
—Me alegra.
Yol