Olaia respondió al instante: [Buenas noches]
Óscar, recostado contra la puerta de entrada, sonrió como un niño que acaba de recibir el dulce que tanto quería.
...
Cuando José despertó en el hospital, todavía estaba algo aturdido.
Al notar al chófer junto a su cama, frunció el ceño: —¿Qué haces aquí?
¿No debería ser Olaia?
El chófer, atento, le ofreció un vaso de agua: —Me preocupé por usted.
José, consciente de su sed, tomó un sorbo mientras su mente comenzaba a despejarse.
—¿Tú me trajiste al h