El vapor se deslizaba sobre sus pieles mientras el jacuzzi los recibía, cálido.
Rosalind se aferró a los hombros de Donovan como si en ellos estuviera toda la estabilidad del mundo. Aún podía sentir sus latidos fuertes.
Donovan la mantuvo sobre sus piernas, bajo el agua burbujeante, mirándola con una intensidad que hizo que su respiración se volviera irregular.
—Déjame verte… —murmuró él alzándole ligeramente el mentón para que sus ojos se encontraran—. Toda tú…
La luz de la estancia ilum