C98: Ese embrión lo mandé destruir.
Ámbar la miró con una expresión tan desconcertada que Alaska por un instante creyó que se burlaba de ella. Sus cejas se arquearon lentamente y parpadeó varias veces, como si tratara de asegurarse de haber escuchado bien aquellas palabras. Luego, una mueca de asombro se dibujó en su rostro.
—Vaya… —articuló—. Pues te felicito. Eso significa que me hiciste caso, Alaska. Que decidiste escucharme y poner en práctica mis palabras. No era tan complicado, ¿verdad? Solo necesitabas un empuje.
Alaska fr