C75: No voy a volver.
Mauricio parpadeó, sorprendido.
—¿Cómo que te vas? ¿A dónde?
—A mi nueva casa —respondió Alaska con sencillez.
Mauricio se apoyó en el marco de la puerta, cruzando los brazos sobre el pecho, y la observó en silencio durante unos segundos antes de dejar escapar una risa breve.
—¿A tu nueva casa? —repitió—. ¿O te refieres a que finalmente conseguiste que Vidal te recibiera de nuevo en la suya?
Alaska lo miró con frialdad.
—¿Y si así fuera, qué? —refunfuñó, sin apartar la vista—. No tengo por qué