C65: Ya está casada con otro hombre.
Vidal le dirigió a Ámbar una sonrisa insinuada mientras la escuchaba, de esas que parecen un desafío. Era una mueca ladeada, una curvatura mínima en una sola comisura de los labios, que no llegaba a completar la expresión ni a suavizar su semblante. Era una sonrisa torcida, impregnada de burla, de esa ironía fría que utilizaba cuando quería hacer sentir su superioridad sin pronunciar palabra.
En el fondo, esa media sonrisa era una provocación. Le complacía verla alterada, acorralada en su propi