C63: Tú no podrás estar presente.
Ámbar lo escuchaba en silencio, aunque en su rostro ya se adivinaba cierta resignación.
—Dudo mucho que Vidal acepte ese acuerdo —expuso Ámbar—. Ya me lo dejó en claro cuando vino hasta aquí. Dijo que no pensaba darme absolutamente nada.
Elías asintió con comprensión.
—Lo entiendo perfectamente, Ámbar. Y créeme, no me hago ilusiones con respecto a la voluntad conciliadora del señor Benaroch.
—¿Esta audiencia es necesaria? Ya sabemos que Vidal no cederá —agregó Raymond.
—Aunque sea evidente que