C46: Me enamoré de ti.
Alaska permaneció en silencio durante varios minutos, incapaz de articular sílaba alguna. Aquello que había salido de los labios de Vidal le retumbaba una y otra vez en la cabeza, golpeándola con fuerza, como si cada repetición buscara desgarrar lo que quedaba de su cordura. Era un impacto demasiado profundo, una herida invisible pero devastadora.
Había estado tan convencida, tan segura de que él la amaba. Lo había creído de verdad. Creía que había conquistado su corazón, que lo había hecho suy