Raymond no tardó mucho en comenzar su investigación. Apenas aparecieron aquellas publicaciones anónimas que difamaban a Ámbar, decidió que no iba a quedarse de brazos cruzados. Su carácter metódico y su formación como ingeniero en sistemas lo convirtieron en un hombre capaz de descifrar lo que para otros parecía imposible. No importaba cuán oculta estuviera la identidad del responsable, él sabía que todo rastro digital, por más mínimo que fuera, dejaba una huella.
Durante días, trabajó en silenc