C25: No soy ese tipo de hombre.
Ámbar sostenía su serenidad con un esfuerzo casi heroico. Había ensayado ese discurso muchas veces en su cabeza, tratando de convencerse de que lo decía desde la lógica, desde la madurez. Pero en el fondo de su pecho ardía una sensación distinta, una punzada amarga que no sabía nombrar.
Raymond permaneció en silencio por un momento, observándola con detenimiento. La forma en que Ámbar hablaba le resultaba desconcertante. Sus palabras parecían cuidadosamente medidas, como si cada una estuviera ca