Minutos después, el sonido de la ambulancia se hizo presente. Las luces de emergencia iluminaron la escena mientras los paramédicos se apresuraban a atenderlos.
Antes de subir al vehículo, Raymond habló con los agentes.
—Si los frenos fueron cortados, entonces alguien lo hizo de manera intencional. Quiero que encuentren al responsable. Alguien provocó esto.
Los policías intercambiaron una mirada y uno de ellos le preguntó con cautela.
—¿Sospecha de alguien en particular, señor?
Raymond respiró hondo. La cabeza le daba vueltas y apenas podía ordenar sus pensamientos. Negó lentamente con la cabeza.
—Ahora mismo no lo sé —respondió—. Puede que hayan muchas personas que quieren hacerme daño, pero en este momento me resulta imposible pensar con claridad. Mi prioridad es mi esposa y mi hijo. Tengo que acompañarlos al hospital. Más tarde podremos hablar con calma.
Luego agregó, como si de pronto una idea se abriera paso entre el caos.
—Pueden revisar las cámaras de vigilancia de mi calle. Mi