C229: Se volvió personal.
Raymond descendía las escaleras de la mansión cuando se encontró de frente con Margot, que acababa de llegar.
—Margot, qué bueno verte —dijo mientras continuaba bajando—. Justamente a ti es a quien necesitaba ver.
Ella arqueó ligeramente las cejas y le respondió con ironía y aparente cortesía.
—Vaya, ya regresaste —comentó—. Eso significa que tu hijo está bien.
Raymond terminó de bajar los últimos escalones y se plantó frente a ella.
—Así es —respondió—. Mi hijo está perfectamente. Está sano, es fuerte y ya se encuentra en su casa, donde debió estar desde el principio.
—Me alegro por ti —replicó Margot, dando un leve paso hacia un costado—. Con permiso.
Se dispuso a marcharse, pero la voz de Raymond la detuvo.
—Espera, Margot. Te dije que quería verte, y no era por cortesía.
Margot se giró lentamente, conteniendo un gesto de molestia.
—¿Qué ocurre?
Raymond no se tomó el tiempo de suavizar sus palabras. No hubo rodeos ni preámbulos.
—Voy a ser directo. Hoy es tu último día en esta casa