C207: Todo se ve demasiado limpio.
Raymond llegó al hotel entrada ya la tarde, con la dirección todavía fresca en la memoria, escrita a mano por Margot en un papel que había terminado arrugado dentro de su abrigo.
Subió directamente al piso indicado y se detuvo frente a la puerta de la habitación de Layla. Golpeó con los nudillos, primero con moderación, luego con mayor insistencia.
—Layla, soy yo, Raymond —expuso—. Abre, por favor.
El silencio fue absoluto. No se escuchó ningún movimiento del otro lado, ningún paso, ningún roce