CAPÍTULO 41. LAS COSAS EN CLARO
Carlos Alejandro presionó con fuerza su puño, ¡ahora resulta que era su culpa!, que fue él quien lo dejó en aquel viaje sin darle ninguna explicación y todo por encontrarse con su prometido, olvidándose de lo que acababa de pasar entre ellos. Vaya que era una cínica.
—No me puedes dejar con la palabra en la boca —inquirió caminando detrás de ella, pero a Briana parecía no importarle, seguía caminando sin detenerse.
— ¿Por qué no puedo? —respondió alzando la voz. — ¿Por qué es el ‘patrón’ y se c