CAPÍTULO 79. UNA OPORTUNIDAD QUE NO DESPERDICIARÉ
Tiempo después.
Con las manos entrelazadas, debajo de una hermosa pérgola arreglada con delicadas rosas blancas y tulipanes rosados, se encontraban Briana y Carlos Alejandro esperando escuchar la anhelada frase que uniría sus vidas para siempre. Sus torsos subían y bajaban agitados por la marea de emociones que los embriagaba.
Delgados mechones de la cabellera de Briana, revolorearon por su rostro debido a la brisa que golpeó su cara. Esbozó una dulce sonrisa al sentir las manos de Carlos Ale